Esto era un sueño, un primer trabajo y una nueva vida. Una crêpe de chocolate ante una sonrisa azul que escucha una melodía envolvente mientras se pierde románticamente por las calles y entre las páginas de cualquier libro...

martes, 23 de agosto de 2011

Riazor gris

Agosto en Coruña resultó ser una prolongación del agosto en París. Gris y con un sol que parece enemistado con el verano.

Un cielo plomizo envuelto en una atmósfera húmeda y cálida acompañando el silencioso rumor de las olas.


Riazor y sus aguas enarboladas de una inaudita belleza ingrávida. Un mar azul cobalto sin los rayos del sol desplegando sus guirnaldas luminosas en el horizonte.

De nuevo el mismo ritual, esa conversación sin palabras, la mirada fija en la lejanía y ese aroma salado acompañado de la ruidosa letanía de las gaviotas...

La tierra no es más que un momento, una noche que recordar, entre el cielo y el mar puedes volar, eterna oscilación de lo que fue y lo que vendrá.
(...)
Tu hogar no tiene fronteras porque tu hogar es el mar, sangre del espíritu aventurero que nos tocó llevar.
Hombres de mar, eterno buscador que nunca encuentra, en el horizonte azulado de cielo y mar.

R. Alberti

martes, 16 de agosto de 2011

Équilibre


"- ¿Y por qué no dejas de hacerlo? - Me cuesta explicarlo. Se parece a lo que Dostoievski escribió sobre el juego. Es decir, cuando todo a tu alrededor son oportunidades, es muy difícil pasar de largo sin aprovecharlas, ¿entiendes?"
(Tokio Blues, Haruki Murakami)


El tiempo pasa volando. Las oportunidades, si no se las atrapa al vuelo, también.

Es difícil decir que no. Es difícil renunciar a no tenerlo todo. A querer el mar y la montaña, la fiesta y la tranquilidad, un momento seguro del pasado y la incertidumbre del futuro, la compañía y la soledad.

Es difícil encontrar un equilibrio, como también lo es disfrutar de la paciencia que conforma el camino que conduce a la realización de cada pequeño sueño, personal o compartido.

lunes, 1 de agosto de 2011

Chez moi (II)

Por fin una semana que comienza con un sol radiante.

Por fin de nuevo una llave en mi bolsillo. Un "nuevo" comienzo. Un pequeño salto de
Rive Gauche a Rive Droite. Del clásico barrio latino, el 5ème, al 9ème. Del Panthéon a la Opéra.

Por fin una habitación donde almacenar más libros y vasos, con una dirección postal
capaz de mantener tradiciones y acoger visitas.

"Hogar. El lugar de último recurso -abierto toda la noche."
Ambrose Bierce, Diccionario del diablo

viernes, 22 de julio de 2011

Nostalgique

Nostalgia.

Es impresionantemente fácil caer en la nostalgia. Basta pensar en el día de ayer, en el erasmus, en la universidad, en los años de colegio mayor, en el momento en que aprendimos a andar en bicicleta.

Pero, sobre todo, la nostalgia acecha con más fuerza que nunca cuando, de repente, nos estancamos de nuevo, no sabemos por dónde tirar y lo más fácil y recurrente es mirar al pasado, pues allí todo nos parece mejor, más amable, más seguro, aquellos "buenos tiempos" que ya no volverán...

Fotos, sonrisas, reencuentros, cartas de amor, promesas, risas, una canción... Todo se convierte en una boya, en un salvavidas de emergencia cuando nos sentimos naufragar, cuando buscamos algo a lo que aferrarnos perentoriamente.

Pero hay algo mucho peor que la nostalgia, y es la añoranza de aquello que nunca ocurrió, de lo que pudo haber sido y no fue, de esos sueños que se han quedado congelados en el tiempo. Esa es la nostalgia a esquivar, a no permitir que eche raíces en nuestros corazones; pues se corre el riesgo de que se afiance como un lastre pesado que reduce el movimiento y hay que seguir avanzando, pase lo que pase, siempre hacia delante.

Et alors,
como bien leí una vez, en el momento justo y necesario (aprovecho para recomendar el libro de "Saber perder" de David Trueba), non piangere, coglione, ridi e vai!!!


Tutto è possibile per chi non si arrende e difende il sogno che ha, mentre il sole che scende saluterà!

martes, 12 de julio de 2011

Sous la pluie


Caminar bajo una finísima lluvia de verano sobre un pavimento rutilante a la luz de las farolas después de una jornada intensiva, complicada, dudosa, con demasiadas cargas que se amontonan entre el corazón y la cabeza.

Caminar al compás de las gotas de agua que acarician el rostro.

Caminar y sentir por un momento toda la levedad del ser, despojada de tanta nostalgia de aquello que pudo ser y no fue.

Caminar hasta l'arrêt de bus, al resguardo de la marquesina, con la vista indecisa entre un libro y el agua engarzada en las estrías de luz nocturna.

París se relaja y respira profundamente mientras se deja masajear por unas diminutas pero contundentes gotas de agua. Gotas repletas de polución, como toda gran ciudad que se precie, para qué engañarnos, pero que también poseen su particular belleza.
Paris la nuit. Apacible, silencioso, luminoso, mágico.


lunes, 4 de julio de 2011

SDF

Sans-domicile-fixe, c'est moi.

No tan homeless porque siempre hay un hueco por ahí para mí y mi archiconocido maletón azul (al que ahora acompaña una pequeña maleta roja), pero sí con la incertidumbre de dónde acabará en los próximos días (
je touche du bois) y en los próximos meses, y en los años venideros.

Afortunadamente, París bouge y está dotada de un encanto mágico llena de actividades, de conciertos, de viajes, de gente que viene y que va, de amigos de amigos de amigos que acaban por ser tus amigos y lo mejor de todo es que es capaz de sorprenderte con una
colloc el día menos pensado.

Sólo una cosa está pactada con el destino: el contenido de mi maleta azul se asentará el día menos pensado en una acogedora casa con jardín. Dónde y cuándo forman parte del entrañable misterio que atañe a cada uno llamado "vida".

Mientras tanto, queda muchísimo camino que recorrer, que
rotolare, que moldear, que esquivar, que trabajar, que diseñar, construir y reconstruir, con muchas semillas que plantar a ambos lados del sendero y flores que cuidar.

Así pues, como bien dijo el poeta,

Así es mi vida,
mi vida, piedra,
como tú.
Como tú,
piedra pequeña,
como tú,
piedra ligera,
como tú.
Como tú,
canto que ruedas,
como tú,
por las veredas,
como tú.
Como tú,
guijarro humilde,
como tú,
de las carreteras,
como tú.
Como tú
piedra pequeña,
como tú,
como tú,
guijarro humilde,
como tú.
Como tú,
que en días de tormenta,
como tú,
te hundes
en la tierra,
como tú.
Como tú
y luego
centelleas,
como tú
bajo los cascos,
bajo las ruedas;
como tú.
Como tú,
piedra pequeña,
como tú,
como tú,
guijarro humilde,
como tú.
Como tú,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia,
ni piedra de una audiencia,
como tú,
como tú.
Como tú,
piedra aventurera,
como tú,
que tal vez estás hecha,
como tú,
como tú,
sólo para una honda,
como tú,
piedra pequeña,
como tú,
como tú.
León Felipe

miércoles, 22 de junio de 2011

La fête de la musique



Y ayer París se llenó de mùsica. Conciertos de todo tipo surgían, salidos de la nada, en cada esquina. Jazz, rock, pop, folk, reggea, electro y música étnica como Staff Benda Bilili, unos congoleños entrañables y geniales.


La casualidad quiso que, apenas una semana antes, se me propusiera ver la película documental sobre la historia de unos músicos parapléjicos de Kinshaha cuyas canciones son todo un canto de esperanza. De amor a la vida. Por ello, el tener la oportunidad de ver a unos metros de distancia a Ricky, que tras mucho esfuerzo y una ilusión desbordada consiguió traer a su gente a París, o a un Roger ya adulto con su rudimentaria guitarra de una cuerda capaz de realizar unos solos increíbles, sin duda alguna, no tiene precio. Y es que el concierto era gratuito.

El documental se llama simplemente Benda Bilili, de Renaud Barret y Florent de la Tullaye, y sí, TENÉIS que verlo :)


Música aparte, el emplazamiento del concierto, en la Place des Vins de France, junto al Parc de Bercy, al borde del quai de Bercy, tampoco era nada desdeñable. Dicho parque está surcado de canales, fuentes, pequeños lagos y jardines de formas rectilíneas. Además, está unido directamente a la Bibliothèque Nationale de France por la Passerelle Simone-de-Beauvoir que pasa por debajo del Sena.

Como curiosidad, decir que el
parque tiene una antigua tradición vinícola que se remonta al siglo XVIII, como lo demuestran los parterres centrales junto a una antigua bodega. La trama hexagonal de sus pasillos tiene su origen en los antiguos caminos pavimentados que conducian hacia las orillas del Sena para el transporte de vino.

Volver cuando no haya un festival y esa ingente cantidad de personas que los actos populares conllevan está más que decidido, o, como dicen por aquí,
c'est noté.