Esto era un sueño, un primer trabajo y una nueva vida. Una crêpe de chocolate ante una sonrisa azul que escucha una melodía envolvente mientras se pierde románticamente por las calles y entre las páginas de cualquier libro...

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domingo, 8 de febrero de 2015

Paris - Singapour


Paris - Nantes - St. Nazaire

Paris - Bruxelles - Liège

Paris - Madrid - La Corogne - Miño

Paris - Frankfurt - Darmstadt

Paris - Barcelona - Villafranca del Penedés

Paris - Rennes

Paris - Vannes - Theix

Paris - Bordeaux - Arcachon

Paris - Valencia - Castell
ón - Benicassim

Paris - Champagne Ardene


Paris - Saint Gilles Croix de Vie

Paris - Lyon - Fleurs

Paris - Cagliari - Palau - Sassari

Paris - Madrid - Albacete

Paris - Dijon

Paris - Budapest

Paris - Dieppe

Paris - Chambéry - La Féclaz

Paris - Toulouse

Paris - Sevilla - C
órdoba

Paris - Varsovie

Paris - Rome - Fregene

Paris - Nantes - Nord sur Erdre

Paris - Mykonos - Santorini

Paris - Lisboa - Cascais

Paris - Santiago de Compostela - A Coruña - Ribadeo - Ortigueira - Cedeira - Miño - Perbes


Paris - Madrid - Bailén

Paris - La Rochelle - Rochefort - L'île de Ré


Paris - Pula - Verudela

Paris - Viena - Bratislava - Budapest 

Paris -  Doha - Muscat - Nizwa - Suhar - Dubai -Abu Dhabi - Musandam - Sur

Paris - Mont Saint-Michel - Cancale - Saint Malo - Dinan - Dinard - Theix - Pornichet - Rennes

Paris - Panamá City - Isla Contadora

Paris - Hendaya - Bilbao - A Coruña - Ortigueira
- Illas Cíes

Paris - Avignon - Apt


Paris - Blois - Chambord

Paris - Palermo - Castellamare del Golfo - San Vito lo Capo - Porto Empedocle - Selinunte - Agrigento - Scala dei Turchi - Noto - Catania - Nicolosi - Parque natural del Etna - Taormina - Cefalú

Paris - Madrid - Arévalo 

Paris - Berlín

Paris - Chartres

Paris - Brussels - Köln

Paris - Saint-Colomban - Bourges en Lac

Paris - Copenhague

Paris - Herbiers

Paris - Atenas - Voula - Cabo Sounion

Paris - Bratislava - Nitra

Paris - Tel Aviv - Beersheva - Jerusalem - Masada

Paris - Málaga - Almuñécar - Almería - Bruselas

Paris - Laussanne - Cully - Montreux

Paris - Pléneuf - Lourtuais - Erquy - Le petit Saint Michel - Lancieux - Saint Malo - Rennes

Paris - Amsterdam - Cologne

Paris - Quimper - Cap de Raz

Paris - Barcelona - Düsseldorf - Cologne

Paris - Madrid - Amsterdam - Cologne

Paris - Ajaccio - Piana - Porto - Solenzara - Porto Vecchio - Bonifacio - Sartène - Propriano - Pietrosella

Paris - Alfaro - Zaragoza - Coruña


et, finalement :

Paris - Singapour !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
 

sábado, 23 de agosto de 2014

La Bretagne (II) - Finistère



Paris - Quimper, y de ahí en adelante el velero/vélo/moto o, simplemente, un coche, se hace imprescindible.

Quimper, o la capital del departamento de Finistère, en Bretagne. De nuevo Bretagne.

Tan cerca y tan lejos de casa al mismo tiempo.

La uniformidad de las casas bretonas (misma estructura de muros blancos adornados de piedra, tejado de pizarra y ventanas de postigos de colores, de preferencia azul); delata el desorden gallego donde predominan la teja roja y, sobre todo, donde ninguna ley ordena un dress-code que incluye hasta recomendaciones el tipo de inclinación del tejado de pizarra.



Abandonar la comodidad de la vista del horizonte desde nuestra acogedora casa de Audierne para ir a visitar le bout du monde, la Pointe du Raz.

Y submergernos, desde lo alto de sus acantilados, en una radiante y salvaje belleza, donde las gaviotas, el viento y las olas son sus dueños inquebrantables.

Haciendo honor a su nombre, « in finibus terræ », la pointe de Raz señala el fin de las tierras galas y se abre al inconmensurable horizonte del Atlántico.


Y si, en el fondo París no tiene nada que envidiar a ese inmenso ventanal de mar abierto.




jueves, 31 de julio de 2014

Bretagne : Côtes d'Armor



Paris - PléneufLourtuais - ErquyLe petit Saint Michel - Lancieux - Saint Malo - Rennes

Petit week end escapade vers les Côtes d'Armor, Bretagne. 
Siempre Bretagne.

Lejos del cemento y del bullicio, bajo un sorprendente cielo de mil azules y un vívido horizonte inabarcable de vida.
Con una compañía deliciosa e intrépida, y un guía excepcional. 


Unas playas semidespobladas, un encanto preservado por una colina verdescente, como la de Lourtuais.
Un agua que revive los sentidos, que despierta y espabila como sólo sabe hacerlo el Atlánticos. Un viento, ese Noroît, que sabe como nadie despeinar el cabello y amainar los espíritus inquietos. Que sabe agitar los océanos y hacer del vaivén de las olas un juego sin fin, un remanso de paz contenido en su movimiento eterno.

Anochecer y una cena en un marco incomparable, el del petit Saint-Michel. Una sencilla ermita en una colina sólo accesible en marea baja. Un pequeño Saint-Michel que no tiene nada que envidiar al grande ahogado entre turistas y comercios. Una armonía simplicista de sosegada belleza, un rincón de esperanza.


Unas auténticas crêpes bretonas deliciosas, un insuperable helado de caramel beurre salé. No se conoce el verdadero sabor del caramelo o de la mantequilla si no se ha probado el de Bretaña, con su inconfudible sabor salado, sabor a mar.

Amanecer con un capuccino de los que abren los ojos en el puerto medieval de Dahouët con sus casas de piedra, los pescadores desenmarañando sus redes, su sencillo faro apostado sobre las aguas turquesas, su olor a brea.


Après-midi en la playa de Lancieux. Marea baja y todo un paraíso de arena mojada y de finas capas de agua que se van acercando paulatinamente en cada vaivén de las olas. Alternar las palas de playa con el jugar en la orilla con las caracolillas y los cangrejos diminutos como los niños chicos. Llevar un libro y no abrirlo porque el mar, el horizonte o el rummy son más que suficientes.

Retour a la civilización suavizando el impacto con paradas en Saint Malo y Rennes. La capital de Bretagne se desvela pacífica y tranquila, lejos de Saint-Anne y la rue de la soif parece que sólo nosotros levantamos el alboroto sobre sus calles empedradas.






sábado, 21 de junio de 2014

Israel & Palestine


Improvisado viaje de placer camuflado con trabajo.

Comenzando el periplo en Beersheva, una ciudad del sur de Israel donde tenía lugar el training de la empresa. Unas de las ciudades más antiguas del país que data de la época bíblica, aunque también una de las más modernizadas: apenas se distinguen los vestigios de su pasado. Cerca de ella se encuentra Tell Beerseba, uno de los tres tells bíblicos junto con MegidoJasor.  Tell significa colina, y se utiliza para designar un yacimiento arqueológico en el Próximo Oriente.

Pese a estar advertidos de que en Beersheva no había "nada", no hay nada como buscar y encontrar. Y disfrutar de unas soirées multiculturales espóntaneas y variadas.
Y es que el grupo no podía ser más heterogéneo: español, francés, filipino, mexicano, indio, americano, ruso eran las nacionalidades que había reunido la empresa en Beersheva.

Y escaparnos para ver nochecer en las afueras de Beersheva, con el sol desgranando tonalidades de rojo entre sus colinas desérticas. Improvisar restaurantes, una partida de bolos, encontrarnos con una fiesta en una especie de jardín cubierto o un concierto al aire libre un martes por la noche.

Sin querer o queriéndolo, acabamos llenando la agenda. Pero si tengo que recomendar un sitio, que sea el restaurante-bar BarBaSaba. Por su inmensa terraza iluminada, sus sofás estilo lounge a lo largo de casa mesa, su buena música y sus cervezas caseras. Por su decoración lunática y uniforme de luces y colores con unas paredes recubiertas de velas, o de antiguas casettes de vídeo y audio que empezamos a olvidar haber visto alguna vez, o de cámaras de fotos, móviles y cualquier cachivache tecnológico como placas base y ventiladores.



Pasar de hotel a un albergue juvenil. De dormir en una cama matrimonial a una colchoneta en una tienda de campaña lejos de todo glamour y confort en la azotea de una especie de nave industrial en el Overstay de Tel Aviv.




Tel Aviv (en hebreo, "la colina de primavera") es puro modernismo, pero aquí en el barrio antiguo de "Jaffa" aún se conserva algo de magia. Sus estrechas callejuelas de piedra ascienden hasta el parque de HaPisga, que junto a un teatro posee una de las mejores vistas de la ciudad, y sobre todo de la costa. La mezquita de Al Bahr, también conocida como la "mezquita del mar"domina la ciudadela y se codea con la iglesia armenia de San Nicolás.


Recorrer en una bici sin frenos y destartalada y atravesar la ciudad por todo el paseo marítimo, bien acondicionado con un amplio carril bici, sin perder de vista el mar. Y degustar un menú típico en el Goldman frente a la playa y el sol coronando el horizonte.



La magia que le falta a la moderna Tel Aviv perdura todavía en Jerusalén, con sus callejuelas estrechas y sus muros colmados de historias.
Lo mejor, el atardecer desde el último piso del Hospicio Austríaco, un edificio emblemático situado en el corazón de Jerusalén, sobre la Vía Dolorosa y que data de la época de las cruzadas.
Desde su terraza, mezquita, iglesia y sinagoga comparten beatíficamente por igual la ciudad.




Atravesar de sur a norte ese archiconocido lago endorreico, el Mar Muerto, recorriendo con el coche los 80 km de esa magnífica depresión de agua salada estancada. Sin embargo, su rico contenido en potasio, bromuro, yeso, sal y otro productos químicos es también su perdición, pues para su extracción es necesario evaporar artificialmente el agua.

Sentir en nuestra propia piel por qué Masada fue una ciudad fortaleza inexpugnable. Durante la primera guerra judeo-romana, la ciudad fue asediada por las tropas del Imperio Romano, sin escapatoria posible y ante la derrota inminente, los habitantes de Masada se quitaron la vida. A partir de ese momento, fue utilizada como bastión de refuerzo de las tropas romanas en Judea, posteriormente abandonada, retomada como refugio de monjes bizantinos (un bosquejo de los mosaicos de los que fue su ermita se conserva todavía) y abandonada de nuevo durante la época de las cruzadas.

Acceder a su cima coronada de palacios y fortificaciones derruidas no es nada fácil. Un angosto sendero, el "camino de la serpiente", excavado en la roca, zigzaguea la ladera de la colina a lo largo de más de 5km, protegiendo Masada con su afilada pendiente de cualquier asalto. 

La alternativa a más de una hora de caminata bajo el sol implacable, el teleférico. La vista desde lo alto, desde lo que queda de los muros y torreones decrépitos de la antigua fortaleza no tiene parangón: el desierto de Judea y el Mar Muerto en toda su extensión, con las brumas de la evaporación de todos sus sulfatos difuminando el contorno de la vecina tierra jordana.



Continuar el recorrido con una parada turística obligatoria en la famosa Mineral Beach donde una zambullida se hacía imprescindible. Un baño salado contemplando las colinas de Jordania que bordean el Mar Muerto. Y si, la sensación de flote es increíble. Y si, la lucha consiste en estar de pie, más bien, estar lo más derecho posible. Y si, llévaos un libro, no ha habido nunca butaca más cómodamente etérea.


Sin olvidar el tradicional baño de barro a libre disposición en enormes toneles junto a la orilla. Si cubrirse de barro puede ser todo un juego, dicen que además estimula la circulación y renueva las células de la piel.

La sonrisa se tuerce en la parte norte del Mar Muerto, la franja de Cisjordania, también conocida como el West Bank, donde las alambradas y los escombros de viviendas resaltan la amargura y el sufrimiento de esa tierra.

Diez días de viaje y de paz aparente, esquivando un conflicto de más de sesenta años sin por ello dejar de escuchar los testimonios de ambas partes. Sentir que una gran mayoría solo ansía la paz, y nada más que la paz.

La víspera del retorno, habiendo retrasado el vuelo de vuelta a París al máximo con ese afán de descubrir, de experimentar y de romper con la rutina sin dejar de aprovechar cada oportunidad que ésta nos proporciona.

Después de un último anochecer frente al mar desde el paseo de Homat Hayam, picoteo de humus en el rooftop del albergue mientras el ocaso se lleva consigo las últimas luces del día. La brisa marina sacude los toldos y sofoca el calor de la jornada.
Los hippies trotamundos que me rodean se cuentan su vida de aventuras mientras comparten una cachimba. Yo desconecto de todo y me imagino uno de ellos por un momento, por unas horas.



Y es que siempre es bonito volver y disfrutar de la rutina.



miércoles, 21 de mayo de 2014

Glorieuse Athènes




La gloria de Atenas y su espléndido pasado todavía se deja entrever entre los numerosos vestigios griegos, romanos, turcos... También fueron caballeros franceses, italianos, aragoneses y sicilianos los que ocuparon la ciudad en diversos momentos, contribuyendo todos y cada uno de ellos a su heteroéneo legado.

De sus más de 3000 años de historia destaca, sin duda, su vieja gloria por excelencia, la Acrópolis. Su acertado nombre procede de las palabras griegas "akros" elevado y "polis" ciudad, pues la Acrópolis se encuentra en lo alto de una colina erigida en medio de Atenas, portando en su cima toda la magia de su historia antigua. Desde su cumbre se divisa una buena parte de la costa y las tierras de la vasta provincia de Ática.

La ladera de la Acrópolis la pueblan los barrios de Plaka y Monastiraki, en pleno centro de Atenas. Un sinfín de casas de colores pastel que recuerdan a aquellas de Estambul bordeando el Bósforo ornamentan sus callejuelas, entre restaurantes, comercios, grandes patios y cuidados jardines. Y entre Plaka y la Acrópolis, subir por las calles empinadas un paseo por el barrio Anafiótika con sus pequeñas y sencillas casas blanca apiladas en la ladera al estilo de las islas cicladas.

Y en lo alto de la Acrópolis, su joya más preciada. El partenón se eleva, majestuoso, hacia el cielo azul. Desde allí, la vista de las columnas de mármol elevadas por el encima de la Atenas moderna, su vegetación mediterrànea de arbustos y olivos, y el mar atracando en el puerto de Pireas es impresionante. Dos mil quinientos años llevan esas columnas sosteniendo lo que queda de la morada de la diosa Atenea, protectora de Atenas.


Y es que lo que queda es aquello que no fue trasladado al museo de la Acrópolis a modo de protección de las inclemencias del tiempo o, por desgracia para los griegos, desvalijado. Guerras e invasiones a lo largo de los siglos arrasaron con todo objeto de valor, entre ellos una soberbia estatua de Atenea de oro macizo de la que cuentan fue fundida como botín. A principios del siglo XIX, durante la dominación turca de Atenas, y como agradecimiento por su apoyo contra los franceses en Egipto, el imperio otomano regaló a Inglaterra la mitad de los ornamentos del Partenón: doce estatuas, una cariátide y el friso que se alzaba sobre sus columnas. Ni la diplomacia ni el "derecho a la tierra" han conseguido, de momento, devolver nada a Atenas.

Frente al Partenón se encuentra el templo de Erecterion, famoso por su balaustrada de cariátides desafiando estoicamente las inclemencias del tiempo y la rapiña.




Descendiendo la ladera de la Acrópolis, siguiendo las ruinas de piedra esparcidas por doquier, se llega al Agora antigua, el centro de toda la actividad política, administrativa y comercial de la griega Atenas. Solo se conservan los cimientos de los edificios, y es ahí cuando la imaginación toma el relevo.


Lejos del centro, la ciudad se la disputan unos edificios modernos, bloques de cemento de grandes ventanas y poco glamour, salpicados de lo que otrora fue una majestuosa casa de estilo colonial de la época de la dominación turca, y de la que ahora solo quedan sus majestuosas ruinas. Las calles llanas son escasas y abundan las cuestas empinadas y las numerosas cajas de aire acondicionado en cada balcón. Las iglesias ortodoxas rezuman de adornos hasta la saturación, vidrieras de colores y doradas imágenes icónicas.

La historia se entremezcla con la mitología hasta quedar completamente unidas.

Saborear esos momentos únicos entre las ruinas de lo antiguo y lo moderno. Cenar a los pies de la Acrópolis, bajo la tenue luz de sus focos, las velas y las estrellas. Disfrutar del calor de la tarde en la terraza del Fresh hotel o del lento anochecer desde la terraza del Restaurante-Coktail Bar "360°" situado en un último piso, elevado sobre Plaka y la Acrópolis. Perderse por las calles y sobre todo las callejuelas de Monastiraki a la caza y captura de terrazas y conciertos. De pitas y Mithos durante el día, y de MithosBackgammons y conciertos al caer la noche.


Desde Pireas hasta Voula. Bordeando la costa con el tranvía descubriendo playas, calas, pequeños pueblecillos olvidados del trajín de la ciudad y del turismo. 




Sencillez y dejadez en lo que fue una de las ciudades estado más poderosas del mundo antiguo.






Desde Voula, y para rematar la costa oeste de Ática que da al mar Egeo, continuar la ruta hasta e
l parque nacional del cabo Sounion, frente a la isla de Makronisos, y ver cómo al anochecer los últimos rayos del sol perfilan la silueta del templo de Poseidón situado en uno de los más altos acantilados del cabo.




Cuenta la leyenda que el héroe Teseo, hijo del rey Egeo, había prometido a su padre informar de su victoria con el Minotauro de la isla de Creta izando velas blancas en el barco de regreso. Si, por el contrario, era derrotado, el barco izaría velas negras. Mas quiso la fatalidad que Teseo, victorioso y apresurado por regresar a casa, olvidara izar las velas blancas. El rey Egeo, al ver llegar el barco de su hijo con velas negras, preso de dolor, se arrojó desde lo alto del precipicio al mar. En su honor y en su recuerdo, se denominó Mar Egeo, y en señal de respeto y adoración se le construyó un templo al dios del mar, Poseidón.





Place me on Sunium's marbled steep, 
Where nothing, save the waves and I
May hear our mutual murmurs sweep;
There, swan-like, let me sing and die: 
A land of slaves shall ne'er be mine— 
Dash down yon cup of Samian wine!

Lord Byron (1788–1824)





domingo, 27 de abril de 2014

Visite à la sirène



Cambiar el contexto pero no el trabajo. 
Cambiar el Sena por el mar del norte. 

La bulliciosa París por una Copenhague llena de bicis y con solamente dos líneas de metro de no más de quince paradas.

Con un ininterrumpido sol norteño (de esos que brillan pero no calientan) de la mañana a la noche.

Pasear a lo largo del puerto hasta Kastellet, una isleña fortaleza estrellada cubierta por una pátina de césped perfecto y enarbolada de cerezos en flor. Apurar el paso entre las primeras luces del ocaso para descubrir en medio en un rincón de la ensenada una pequeña estatua en bronce camuflada entre las rocas.



La sirenita fue un regalo a la ciudad de Copenhague de Carl Jacobsen, un cervecero que, durante una representación en el Teatro Real de Copenhague, fue cautivado por la belleza de bailarina que representaba el papel de sirenita, la cual inspiró dicho regalo.

Disfrutar de un lento anochecer entre el mar y los jardines, con la silueta de la iglesia anglicana de St Alban y su puntiaguda torre recortándose en el juego de sombras del horizonte.

Levantarse para ir a trabajar a la luminosa sede de DR (Danemark Broadcasting). Junto a ella se encuentra el auditorio de conciertos Koncerthuset, sede de la Orquesta Sinfónica Nacional Danesa, cuyo diseño fue ideado por el gran arquitecto francés Jean Nouvel.


Compaginar trabajo y turismo, y pasear por sus calles desiertas hasta la plaza de los cuatro palacios de Amalienborg, residencia de invierno de la familia real danesa. Perfecta alineación de edificios y calles, tomando como eje central de la plaza la estatua del rey Frederik V, a un lado el mar, y al otro la Frederiks kirke, la iglesia de mármol.




Cenar en Nyhavn, entre barcos y fachadas coloreadas. Seguir caminando al borde del canal, perdiendo la mirada en el reflejo de luces del agua.

Al día siguiente, pasear desde la Opera a la isla de castillos de Slotsholmen. Cruzar el puente y bordear el canal de Overgaden Neden Vandet hasta la iglesia de San Salvador, con su magnífica torre que finaliza en una espiral.

Adentrarse en el barrio de Christianshavn, donde se encuentra la famosa "Christiania" un recinto "autogobernado", una mini ciudad en otra ciudad. Sus inicios datan del año 1971, con la iniciativa por parte de varias familias de transformar  un abandonado terreno militar en un espacio de juego para los niños. A partir de ahí, grupos de personas ocuparon esos terrenos y un movimiento comunal fundó Christiania. Aunque incialmente tolerado por el gobierno danés, una serie de conflictos relacionados con la propiedad de los terrenos y el comercio de drogas hizo que los habitantes ilegales compraran una gran parte de los terrenos del barrio para poder disponer de ellos con la misma filosofía comunal.

El cartel a la salida del recinto, «You're now entering the EU», lo dice todo respecto a las ideas políticas de sus habitantes, los cuales se consideran como un estado independiente de Dinamarca y de las leyes europeas. Sin embargo, y afortunadamente, la entrada/salida en Christiania es completamente libre y no requiere pasaporte :)





sábado, 15 de marzo de 2014

Savoie acueillante



Un cielo azul empañado de nieve.

Un pueblo perdido entre las montañas. 
Respirando un aire puro desde Saint-Colomban, en Maurienne, Savoie.

Un inmenso e imparable manto blanco de nieve. Un frescor de alta montaña que combatir con un buen fuego de leña, a la m
ás vieja usanza.



En el inmenso domaine skiable Les Sybelles, hay un recóndito rincón, la estación de Saint Colomban des Villards. Frente a ella, hay una casa de piedra y madera, un cálido hogar rodeado de nieve.

Una pista roja a la que enfrentarse y sobrevivir gracias a la "poudreuse" almidonando cada caída, y a la ingente masa de copos de nieve enmascarando el pánico de la pendiente.

Darlo todo hasta que las piernas no responden (y es que abusar del chasse-niege tiene sus consecuencias) y, a la sazón, llega el ansiado  premio: parada técnica en el albergue de alta montaña. Deshacerse de botas, guantes y abrigo. Degustar una cerveza junto al fuego y decirse "ha merecido la pena".

Frío y calor vuelven a ser aliados.


Le soir, disfrutar de la tierna, insólita, espontánea y copiosa acogida de la gente del pueblo, muchos pertenecientes a la misma familia, en un banquete improvisado y relativamente multitudinario. De su guiso de carne con aligot, la fondue de queso casero, de sus historias de chamois, de su tradición de licores caseros. Supongo que el ser amigos de uno de ellos, favorece la integración inmediata. 

Y ya en el camino de vuelta, una vez descendidos hasta la ladera, contemplar desde el valle al beatífico sol iluminando las montañas nevadas en Le Bourget-du-Lac. Y del déjéuner frente al lac du Bourget (o Lac d'Aix).

Sol, nieve, lago y montañas. 
Car il faut s'échapper de temps en temps de Paris pour prendre de l'air pur.


sábado, 28 de diciembre de 2013

La fenêtre vers le lac



La finestra sul Lago.

Nunca un nombre había sido tan bien atribuido. Una ventana que es un cuadro que es una ventana a la naturaleza. Al sosiego. Al reencuentro.



Con vistas al Lago di Vicoun lago volcánico creado por Hércules según cuenta la leyenda. Una escapada por los pueblecillos de Lazio esculpidos en la montaña, con sus muros de piedra de desgastada melancolía, el verdor del paisaje solitario que contemplar desde su cima.
Bagnoregio y sus calles desiertas presidiendo la cúspide de una colina, Ronciglioni y el encanto rústico y medieval de sus construcciones en piedra y madera, y un salón de té con vistas al vacío para despedir el viaje en Calcata.

Porque un free tour, un día y una noche en una Roma enarbolada de luces navideñas era más que suficiente.

Y así aprovechar para descubrir la provincia de Viterbo y al mismo tiempo juntarnos en un ambiente propicio, lejos del mundanal ruido, con tiempo de charlar pero sobre todo de escuchar, de comentar, de planificar, de recordar...

Aunque no sólo de recuerdos vive el hombre, ni todo tiempo pasado fue mejor, en nosotros el pasado y el futuro se entrelazan dando lugar a un espléndido presente.



Y es que poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces.

Una teoría de canicas en plena expansión, cuestionando una vorágine de ideas encontradas sobre el amor, la amistad, esas fuerzas visibles e invisibles que mueven nuestros corazones.

 



martes, 10 de diciembre de 2013

Kanak, l'art est une parole


El término "kanak", o canaco, significa hombre libre, ser humano. Los canacos fueron los primeros pobladores de Nueva Caledonia,
un archipiélago de Oceanía situado al este de Australia, y al norte de Nueva Zelanda.



 Los canacos hicieron honor a su nombre "hombres libres" hasta que su isla fue descubierta por James Cook en 1774, el cual la nombró como New Caledonia, en honor a las Tierras Altas de Escocia que los romanos llamaban "Caledonia". 

A partir de entonces, numerosos misioneros y comerciantes comenzaron a llegar a la isla, aportando su cultura y costumbres y erradicando con ellas una gran parte de sus costumbre y tradiciones. Fue a comienzos del siglo XIX, cuando Nueva Caledonia empezó a formar parte del imperio de ultramar francés, convirtiéndose en una colonia penal hasta el siglo XX.


La exposición "Kanak, l'art est une parole" del museo quai Branly nos ofrece un paseo por su historia, antes y durante su colonización. Desde los cuadernos ilustrados del capitán Cook mostrando sus construcciones, paisajes y costumbres vírgenes, hasta la paulatina y silenciosa invasión de colonos y sacerdotes, y su pugna por la transformación de sus tradiciones paganas en pos del politicamente correcto "savoir faire" de occidente. 

En conjunto, la base de la cultura kanak nos enseña a abordar con respeto y humildad a nuestros semejantes, definiendo un "acte d'échange non duelliste" donde hablar y escuchar son dos funciones casi sagradas. 

Y pasear entre las innumerables y colosales tallas de madera esparcidas por las salas. Tótems, enormes puertas talladas, flechas, mazas y hachas, esculpturas y ornamentos. Impresionantes máscaras de un profundo realismo talladas en madera y adornadas con plumas, abalorios, y cabello humano. Tocados elaborados con plumas, jade y una elegante cestería. 

Un paraíso azul que nos está esperando.


Y que, afortunadamente, cada vez está más cerca, pues el 2014 promete. 


Una exposición que trata, finalemente, de coinciliar dos puntos de vista antagónicos y en numerosos aspectos negativos: el del Kanak y el nuestro, ya seamos marinos, colonos, misionarios o, simplemente, turistas. 

En el museo del quai branly, hasta el 26 de enero de 2014.




lunes, 14 de octubre de 2013

Madrid toujours


"El viaje que solo te lleva a otra parte es un viaje a medias. El único viaje completo es el que te lleva al sitio de donde partiste. Lo que hay al final del viaje, en cada imagen extraña a la que uno se siente ligado, incluso en el paisaje descabellado de esta ciudad, es tu propia alma. Sino está tu propia alma después de todo, el viaje no vale la pena, lo olvidas, te vuelves. Yo me di aquí con mi propia alma, y me quedé. Y, para contarlo, escribí mi libro, y lo hice sobre Madrid, sobre España, porque no podía tener otro objeto".
"El ángel oculto", Lorenzo Silva

 

Y yo vuelvo siempre a buscar de nuevo ese azul impar de Madrid.
Un impulso que me catapulta en un avión sin previo aviso. Y siempre lo encuentro. Así como el sordo rumor de las copas de los árboles del retiro cuando cae la noche. O los alrededores de Gran Vía untados de gente y su entrañable entramado de callejuelas. Y sentir las voces y risas de siempre reunidas en una terraza, el sol tibio de otoño, la ración de calamares y boquerones esperándome.

Sea invierno, otoño, primavera o verano siempre hay un hueco para el azul en el cielo. Y para mí, porque que si hay algo que a París le falta, sois vosotros.



viernes, 4 de octubre de 2013

Sicile décrepie


Ruinas, sol y mar entre montañas.


Pero, si hay que escoger un adjetivo para definir la Sicilia, sería decrépita. Decrépita belleza, por supuesto.

Una acogedora decadencia esculpiendo portales y ventanales desvencijados, paredes ajadas y muros semiderruidos. La herrumbre acechando cada reja, verja, portón o bisagra metálica. 
Dinteles y alféizares carcomidos por el tiempo y los combates, emergiendo de su abandono como un suspiro de piedra inmortal. Vírgenes y cristos descoloridos incrustados en el muro. Balcones enfundados en una red que contiene polvo y escombros.



Con todo,  el astro rey sin duda adora la isla, pues una luminosidad sin parangón atenaza los colores, dorando los muros desconchados y cubriendo el mar de polvo diamantino.

Sicilia, la isla más grande del mar mediterráneo, debe su nombre a la tribu nativa que la ocupaba, los sículos. Y su historia es densa, pues no fueron pocos los pueblos que intentaron hacerse con el control de la isla a lo largo de los siglos. En la época de las colonizaciones, fue ocupada en primer lugar por los fenicios (siglo IX a. C.). Un siglo más tarde, los griegos irrumpieron en la isla, fundando Siracusa y Catania. Le siguieron los cartagineses, los romanos y los vándalos y ostrogodos. En el año 535 llegaron las tropas de Bizancio de mano del capitán Belisario y Sicilia fue bizantina durante medio milenio, hasta que los sarracenos fundaron el emirato de Sicilia a finales del año 800. En la segunda mitad del siglo XI, fue conquistada por los normandos, después por los franceses (Casa d'Anjou) y a finales del siglo XIII pasó a formar parte del reino de Aragón. Sicilia se convirtió en un virreinato más del Imperio español hasta el año 1713.  
No fue hasta 1861, en pleno risorgimento, cuando Giuseppe Garibaldi (cuya audacia le ha valido una plaza, avenida y varias placas en su nombre en cada ciudad italiana que se precie) arrebató Sicilia a los borbones para entregársela a Victor Manuel II y así formar parte, finalmente, del recién unificado reino de Italia.



Palermo -  Castellamare del Golfo - San Vito lo Capo - Porto Empedocle - Selinunte - Agrigento - Scala dei Turchi - Noto - Catania - Nicolosi - Parque natural del Etna - Taormina - Cefalú

Un recorrido en un coche azul Klein (cómo no!), un road trip para saborear cada rayo de sol, a destra il mare, a sinistra le montagne. Atravesando una tierra fecunda repleta de naranjos, limoneros, mandarinos, hortalizas, legumbres y frutos secos. Sin olvidar las viñas, sobre todo las vids de la región de Marsala y su archiconocido Nero di Avola. Vino de la tierra con el que saborear los maccheroni alla siciliana, la carne alla pizzaiola, la caponata siciliana y los canoli siciliani o el riquísimo involtini di pesce spada. Con paradas obligadas en playas como
Selinunte, Realmonte, Scapello o la Scala dei Turchi, donde disfrutar de un bellisimo tramonto. En Agrigento, antiguo 'Akragas', las ruinas se funden con el horizonte en la acrópolis grecorromana, ciudad de la cual dijo el célebre poeta griego Píndaro: 'people of akragas were built for eternity but feasted as if there were no tomorrow'. 


Avanzando a lo largo del triángulo costero por completo con tres breves incursiones a las montañas de Agrigento, Noto y por supuesto el punto más alto de la isla, el volcán Etna a 3.323m de altura. Todavía en actividad, se pueden apreciar kilómetros de lava solidificada a lo largo de sus laderas. Una negrura infinita que contrasta con el azul del cielo.


Perderse entre las callejuelas bordeando las murallas de Siracusa, la cual, famosa por ser de las más hermosas y admiradas ciudades helénicas, conserva todavía su belleza, decadente y decrépita, por supuesto. 

Pasear entre las casas y calles de Taormina esculpidas en la montaña entre el mar y el firmamento, las cuales rivalizan con las ruinas del anfiteatro romano y sus magníficas vistas. 
Un salto insieme desde las gradas, motivado por un impulso incoercible, un paso avanzando hacia el futuro, aunando las ruinas y la ciudad incipiente y mirando al frente, avanti. 
Sempre avanti.


Di Alfo ultima dimora,
Ortigia, gloriose radici della potenza di Siracusa,
Culla allora di Artmide,
Da te, o sorella di Delos, si innalzi il canto
Addolcendo a prezzo alto ... 

Pindaro