Esto era un sueño, un primer trabajo y una nueva vida. Una crêpe de chocolate ante una sonrisa azul que escucha una melodía envolvente mientras se pierde románticamente por las calles y entre las páginas de cualquier libro...

miércoles, 16 de abril de 2014

Diary



"Aquella era la teoría de Peter sobre la expresión personal. Sobre la paradoja de ser un artista profesional. El hecho de que nos pasamos la vida intentando expresarnos bien pero no te­nemos nada que decir. Queremos que la creatividad sea un sistema de causa y efecto. Resultados. Producto vendible. Que­remos que la dedicación y la disciplina equivalgan al recono­cimiento y la recompensa. Entramos en la rutina de la facultad de bellas artes, de nuestro programa de posgrado, y practicamos, practicamos, practicamos. No tenemos nada que docu­mentar con nuestras excelentes habilidades. De acuerdo con Peter, nada nos cabrea más que el hecho de que un drogadicto, un vago total o un pervertido baboso creen una obra maestra. Como si fuera un accidente. Algún idiota que no tiene miedo de decir qué es lo que ama."


"The paradox of being a professional artist. How we spend our lives trying to express ourselves well, but we have nothing to tell. We want creativity to be a system of cause and effect."

"An artists job is to make order out of chaos. You collect details, look for a pattern, and organize. You make sense out of senseless facts. You puzzle together bits of everything. You shuffle and reorganize. Collage. Montage. Assemble.(...)Leonardo's Mona Lisa is just a thousand thousand smears of paint. Michelangelo's David is just a million hits with a hammer. We're all of us a million bits put together the right way."

"It's so hard to forget pain, but it's even harder to remember sweetness. We have no scar to show for happiness. We learn so little from peace."
Grace says, "We all die." She says, "The goal isn't to live forever, the goal is to create something that will."


El arte y la vida. 
Inmortalidad y mortalidad. 
Unos conceptos tan unidos y al mismo tiempo tan alejados. 

La vida de un sueño americano truncado. 

Más conocido por su novela llevada al cine "El club de la lucha", Palauhnik combina de nuevo la cruda realidad con lo sobrenatural, utilizando el arte como postrer escudo ante el brutal desengaño que provoca la indiferencia de la sociedad que nos rodea.

Un gran libro que cayó en mis manos en una mezcla de error, azar y benevolencia. De prosa cínica y sentimental, si se me permite tan antitética definición. El humor negro se entremezcla  constantemente durante la narración con algunos accesos de sensibilidad o de crítica de arte de forma tan subtil que, aunque no pasa desapercibido, sí resulta algo menos descorazonador.



"Your handwriting. The way you walk. Which china pattern you choose. It's all giving you away. Everything you do shows your hand. Everything is a self-portrait. Everything is a diary."


jueves, 10 de abril de 2014

Apéro sur les quais de Jussieu


Un soleado atardecer a las orillas del Sena. 

Apéro sur les quais, el evento más esperado de la llegada del buen tiempo. En Jussieu, el jueves es un día de especial. 

Un traqueteo de gente que llega, que comienza a llenar poco a poco los anfiteatros o arènes situados frente al río. Gente que habla, que ríe, que prepara cosas para picar, para beber, que empieza a tocar tímidamente un instrumento, a practicar una serie de malabares. Gente que pierde poco a poco la timidez y se echa a bailar en el medio de la improvisada pista.



Varios músicos llegan poco a poco, como cuentagotas. Discretamente desenfundan sus instrumentos. Cuando queremos darnos cuenta, una orquesta espontánea improvisa un escenario y nos da las notas del "cumpleaños feliz" en cuanto nos ve sacar la tarta y las velas.


Espontaneidad, camaradería, buen humor.

Las luces de París en los pliegues de acuarela del Sena.

Alegres melodías que te llevan de vuelta a casa con una sonrisa.
  

El primer apéro sur les quais del 2014 no podía haber empezado mejor.

Bon anniv' encore Sara ! :)

lunes, 7 de abril de 2014

Cafés-librairies (I)


Al poco de llegar a París, y como buena escritora, o proyecto en curso de escritora que se precie, ya estaba tardando en dejarme caer a tomar un café con un libro y mi inseparable libreta verde al Café de Flore.

Desgraciadamente, no encontré el ambiente bohemio e inspirador que buscaba, ni la esencia de Boris Vian, Ernest Hemingway, Truman Capote, Lawrence Durrell y Raymond Queneau que me había traído hasta allí. Ni tan siquiera encontré libros en las paredes, sino un buen número de étirés, de señoras de avanzada edad y notable pecunio, camareros estresados y, sobre todo, resabidos.

Menos mal que, con el tiempo y los paseos parisinos, esa curiosidad inextricable que me impulsa a analizar cada puerta o fachada (y más si tiene libros en ella) y que tan buenos descubrimientos me ha proporcionado.

Así pues, renuncio al pasado y cambio el vetusto café de Flore por el Flaq, por el Marcovaldo, por la cave-librairie de la belle Hortense o incluso por el Café Delmas de la place Contrescarpe, uno de los primeros cafés en los que, esperando a alguien, me senté con un libro.


El Marcovaldo (léase al genial Italo Calvino) de la rue Charlot (3ème), combina literatura y gastronomía italiana de pochi piatti, ma fatti con cura con Montelpuciano, Chianti, Frascati, birra Moretti para el aperitivo, café riquísimo o un delicioso batido fait maison. De austera decoración, mucha luz y mesas enormes donde compartir asiento entre libros, exposiciones, proyecciones, charlas...



La fourmie ailée (rue du Fouarre, 5ème), posee ese encanto bohemio, místico y risueño del barrio latino, con una decoración cálida de adornos espontáneos, pinturas y guirnaldas donde destacan los libros en sus paredes. Subiendo las escaleras, se accede a un íntimo rincón mansardé. Para comer o sentarse a leer junto a un té o un café.



El Flaq de la rue Quincampoix (4ème) mantiene esa atmósfera acogedora del Marcovaldo de tradición italiana ofreciendo, con sus mesas grandes de madera antigua invitando al encuentro y el reencuentro, los sofás de desgastado cuero, la luz tenue. Sus otros dos pisos subterráneos no hacen más que aumentar su encanto. Bajando las escaleras, encontramos el denominado "Studio flaq", una especie de habitación-museo-trastero ejemplificando el síndrome de Diógenes. Bajando al último nivel, una sala de exposiciones.


 En pleno Marais, en la rue Vielle du Temple (4ème), la Belle Hortense destaca por ser una vinacoteca-librería, donde su dueño o camarero, con su apariencia de lobo de mar te sirve una copa de vino mientras hojeas despreocupadamente sus libros, sobre todo de bolsillo.

Y, por supuesto, la librería que se ha transformado en una atracción turística más (también hay que decir que su situación en París, junto al quai de Montebello enfrente de Nôtre-Dame es de lo más emblemática), Shakespeare&Co.
En la planta baja, están disponibles a la venta todos los libros en inglés habidos y por haber, de todas las temáticas. En el primer piso, los libros no están a la venta pero pueden consultarse, hay espacio para leer, para jugar al ajedrez, para curiosear, para escribir, para tocar el piano... 


Quizás esos grandes escritores de antes, nuestros precursores, aquellos que todavía escribían con papel y lápiz, no hayan pisado nunca estos lugares, pero sí sus libros, su legado. Y también nosotros, su futuro. Y, al fin y al cabo, eso es lo que cuenta.



viernes, 28 de marzo de 2014

Dédicace éternelle



No salieron jamás
del vergel del abrazo.
Y ante el rojo rosal
de los besos rodaron.

Huracanes quisieron
con rencor separarlos.
Y las hachas tajantes
y los rígidos rayos.

Aumentaron la tierra
de las pálidas manos.
Precipicios midieron,
por el viento impulsados
entre bocas deshechas.
Recorrieron naufragios,
cada vez más profundos
en sus cuerpos, en sus brazos.

Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas,
de noviembres y marzos,
aventados se vieron
como polvo liviano:
aventados se vieron,
pero siempre abrazados.

 
MH




Que en tu país vecino aprecien y admiren a un gran poeta se agradece, y aquí dejo constancia de ello. 

Para que aquellos galos no hispanoparlantes puedan descubrirlo y disfrutarlo:



"Miguel Hernández avait les entrailles nouées à la terre et la tête contre les chaudes mamelles de ses chèvres. De là tous les tressaillements du monde lui parvenaient. Lui le petit paysan « à la tête de patate », savait dire au vent et aux hommes le pouls des choses qui battent, des hommes qui souffrent."




"Sa vérité d'homme fit sa vérité de poète, portant en lui trois blessures: d'amour, la mort, de la vie. Et surtout les blessures de son peuple. Sa joie d'écrire en gravant dans sa tête les mots avant de les coucher sur papier, lors de ses longues marches, se transmet dans la passion de ses mots. Sa liberté insolente, son authenticité profonde, son éthique qui lui fera refuser toute compromission même pour sauver sa vie, en font une figure inaltérable de poète debout, de l'homme debout. Un homme solidaire et solaire, ardent artisan des mots." 

sábado, 22 de marzo de 2014

Paris insolite (II)


Salir de casa queriendo ver una exposición. No queriendo hacer la cola, ir a ver otra, sin saber todavía cuál.

Vélib bajo el sol de París. Antojo de pizza aux truffes en una pequeña tratoria siciliana de la rue Montorgueil. Cruzar ensuite el barrio de Sentier hasta los Grands Boulevards.  



Callejeo de rue Montergueil, rue Saint Denis, rue des petits carraux, rue de Cléry, rue de Hauteville, esas calles beatíficas tan incomprensiblemente inmunizadas del fragor de coches y la vorágine parisina. Llenas de boutiques insolites y pequeñas tiendas de épicerie fine, en donde el tiempo se detiene para degustar un buen vino y un pedazo de salchichón fait maison. Pequeño vistazo al Hôtel Bohème, y desembocar finalmente en el faubourg Poissonière. Tropezar con una librería d'occasion y proseguir la ruta con Ionesco, Le malade imaginaire, Le portrait de Dorian Grey, La jeune fille de la perle y solo tres euros menos en el bolsillo (algo que sin duda es barato en París, son los libros. Sin olvidar las pintas en happy hour). Antojo de helado y café y de hojear esas nuevas adquisiciones.


Continuar la ruta hacia el 17éme, Iéna. Bajar por la avenida du Président Wilson y descubrir el Palais Galliera, magnífica construcción neo-renacentista coronada por una tiara de columnas helénicas. Esta antigua sala de exposiciones de pinturas, ahora consagrada a la moda, guarda el honor de haber albergado en sus muros obras de Utrillo, Rouault, Matisse, Chagall, Buffet, Picasso, Léger, Braque, Kisling, Gromaire… 


Y finalmente llegar a nuestro destino, un templo al arte contemporáneo, el Palais de Tokyo. Considerable edificio de la época colonial, de gigantescas columnas custodiando una terraza con vistas al Sena y a la torre Eiffel.




Que si a finales de este año voy a echar de menos París? Eso me dicen, cada vez más a menudo.

Releo este post y me doy cuenta de que lo voy a echar de menos mucho, muchísimo.



sábado, 15 de marzo de 2014

Savoie acueillante



Un cielo azul empañado de nieve.

Un pueblo perdido entre las montañas. 
Respirando un aire puro desde Saint-Colomban, en Maurienne, Savoie.

Un inmenso e imparable manto blanco de nieve. Un frescor de alta montaña que combatir con un buen fuego de leña, a la m
ás vieja usanza.



En el inmenso domaine skiable Les Sybelles, hay un recóndito rincón, la estación de Saint Colomban des Villards. Frente a ella, hay una casa de piedra y madera, un cálido hogar rodeado de nieve.

Una pista roja a la que enfrentarse y sobrevivir gracias a la "poudreuse" almidonando cada caída, y a la ingente masa de copos de nieve enmascarando el pánico de la pendiente.

Darlo todo hasta que las piernas no responden (y es que abusar del chasse-niege tiene sus consecuencias) y, a la sazón, llega el ansiado  premio: parada técnica en el albergue de alta montaña. Deshacerse de botas, guantes y abrigo. Degustar una cerveza junto al fuego y decirse "ha merecido la pena".

Frío y calor vuelven a ser aliados.


Le soir, disfrutar de la tierna, insólita, espontánea y copiosa acogida de la gente del pueblo, muchos pertenecientes a la misma familia, en un banquete improvisado y relativamente multitudinario. De su guiso de carne con aligot, la fondue de queso casero, de sus historias de chamois, de su tradición de licores caseros. Supongo que el ser amigos de uno de ellos, favorece la integración inmediata. 

Y ya en el camino de vuelta, una vez descendidos hasta la ladera, contemplar desde el valle al beatífico sol iluminando las montañas nevadas en Le Bourget-du-Lac. Y del déjéuner frente al lac du Bourget (o Lac d'Aix).

Sol, nieve, lago y montañas. 
Car il faut s'échapper de temps en temps de Paris pour prendre de l'air pur.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Sang et feu


“Daniel, convertido en un miliciano de la revolución, luchó como los buenos. Y murió batiéndose por una causa que no era suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese”.



Tres líneas que delatan la agonía humanista del autor. Lejos de ideales políticos y desde una visión puramente ética, aquella que defiende el derecho intrínseco a cada ser humano de definir su propio camino, de vivir su vida libremente, en concordia con los demás, y luchar por lo que cree sin coacciones ni amenazas de muerte por parte de sus semejantes. Que el derecho primario y fundamental de que la vida de un hombre sea más compleja y no forzosamente limitada a dos bandos, la posibilidad de realizarse humanemente sin necesidad de escoger entre la carnicería de rojos o fascistas.

Cuando dos extremos aniquilan la humanidad de toda noble causa. Cuando con el fin de conseguir una España unida se desunen lazos de sangre, amistades, camarader
ías. Cuando con el fin de lograr la paz y estabilidad se desata una guerra cruenta que amordaza corazones y aleja en el tiempo y la distancia las reconciliaciones. Cuando la histeria colectiva y el fanatismo destruyen el librepensamiento y el miedo es más fuerte que el amor a la vida.

"A sangre y fuego", de Chaves Nogales. Una reelectura que nunca está de más. 

Un objetivismo abrumador. Un sentido dolor de su patria desquebrajándose. El valor de reconocer, en pleno 1937, a contracorriente, que una guerra cuyo fin es una dictadura (comunista o fascista, pero una dictadura al fin y al cabo) no es una guerra que merezca ser luchada, alabada ni respaldada. 

Una prosa desgarradora y soberbia dotada de un realismo extremo.