Esto era un sueño, un primer trabajo y una nueva vida. Una crêpe de chocolate ante una sonrisa azul que escucha una melodía envolvente mientras se pierde románticamente por las calles y entre las páginas de cualquier libro...

sábado, 23 de agosto de 2014

L'amour dans le temps du choléra



"Transcurrían en silencio como dos viejos esposos escaldados por la vida, más allá de las trampas de la pasión, de las burlas brutales de las ilusiones y los desengaños: más allá del amor.
Pues habian vivido juntos lo bastante para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte.
(...)
Y ante su dominio invencible, su amor impávido, lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites."

G. García Márquez, "El amor en los tiempos del cólera"

Un amor del alma de la cintura para arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo, un amor tan intenso como insensato. Un amor que desafiaba clases sociales y convencionalismos abstractos. Un amor de matrimonio y de amante noviazgo. Un triángulo amoroso ambientado en la Cartagena de Indias de principios del s.XX basado en hechos reales, en los testimonios del padre y de la madre del propio autor.

Un amor que, sin ser del todo realista, está impregnado de su realismo m
ágico. Un amor pasional y humano.
"Se puede estar enamorado de varias personas a la vez, y todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna".


Un amor insistente hasta el final que supo ser recompensado.
Y al fin se hicieron trizas los corazones con un amor de principiantes feroces.

Ese amor por el que merece luchar cada día.
"El problema del matrimonio es q se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay q reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno."

Un amor escondido, ese que buscamos hasta la extenuación sin darnos cuenta a veces de que siempre lo hemos tenido.
"Es increíble como se puede ser tan feliz durante tantos años, en medio de tantas peloteras, de tantas vainas, carajo, sin saber en realidad si eso es amor o no."

Una prosa ágil y de desbocada ternura, desgranando historias y amores sin fin con humor y nostalgia. Un corazón cómplice, de cuya memoria se dice que "elimina los malos recuerdos para magnificar los buenos, y gracias a ese artificio logramos sobrevellevar el pasado".

Y como dej
ó escrito en su libro por el padre de Florentino Ariza en uno de sus cuadernos, un pasado 17 de abril de este mismo año nos dejó también su autor con un solo dolor, o quizás no... 
Ahora no puedo esperar más que su fortuna se haya confabulado con su parka.

"Lo que más me duele de morir, es que no sea de amor."




La Bretagne (II) - Finistère



Paris - Quimper, y de ahí en adelante el velero/vélo/moto o, simplemente, un coche, se hace imprescindible.

Quimper, o la capital del departamento de Finistère, en Bretagne. De nuevo Bretagne.

Tan cerca y tan lejos de casa al mismo tiempo.

La uniformidad de las casas bretonas (misma estructura de muros blancos adornados de piedra, tejado de pizarra y ventanas de postigos de colores, de preferencia azul); delata el desorden gallego donde predominan la teja roja y, sobre todo, donde ninguna ley ordena un dress-code que incluye hasta recomendaciones el tipo de inclinación del tejado de pizarra.



Abandonar la comodidad de la vista del horizonte desde nuestra acogedora casa de Audierne para ir a visitar le bout du monde, la Pointe du Raz.

Y submergernos, desde lo alto de sus acantilados, en una radiante y salvaje belleza, donde las gaviotas, el viento y las olas son sus dueños inquebrantables.

Haciendo honor a su nombre, « in finibus terræ », la pointe de Raz señala el fin de las tierras galas y se abre al inconmensurable horizonte del Atlántico.


Y si, en el fondo París no tiene nada que envidiar a ese inmenso ventanal de mar abierto.




lunes, 18 de agosto de 2014

Sans frontières



"Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política."


Lo mataron por llamarse Federico, dijo Alberti.

Lo mataron por decir abiertamente lo que pensaba en una España convulsa, dividida entre dos bandos patrióticos hasta la médula, a su manera, y sin embargo irreconciliables.

Lo mataron por puro sadismo e ignorancia, por esa creencia infame de nuestra época que promulga que acabar con las personas es la mejor manera de acabar con el "problema".

Lo mataron por su inocencia, por su deseo de reunirse con su familia en las fiestas, por su rebosante sinceridad, por la confianza que depositó hasta el final en la humanidad de sus congéneres, por no sentirse parte de aquella guerra entre hermanos.





jueves, 31 de julio de 2014

Bretagne : Côtes d'Armor



Paris - Pléneuf - Lourtuais - Erquy - Le petit Saint Michel - Lancieux - Saint Malo - Rennes

Petit week end escapade vers les Côtes d'Armor, Bretagne. 
Siempre Bretagne.

Lejos del cemento y del bullicio, bajo un sorprendente cielo de mil azules y un vívido horizonte inabarcable de vida.
Con una compañía deliciosa e intrépida, y un guía excepcional. 


Unas playas semidespobladas, un encanto preservado por una colina verdescente, como la de Lourtuais.
Un agua que revive los sentidos, que despierta y espabila como sólo sabe hacerlo el Atlánticos. Un viento, ese Noroît, que sabe como nadie despeinar el cabello y amainar los espíritus inquietos. Que sabe agitar los océanos y hacer del vaivén de las olas un juego sin fin, un remanso de paz contenido en su movimiento eterno.

Anochecer y una cena en un marco incomparable, el del petit Saint-Michel. Una sencilla ermita en una colina sólo accesible en marea baja. Un pequeño Saint-Michel que no tiene nada que envidiar al grande ahogado entre turistas y comercios. Una armonía simplicista de sosegada belleza, un rincón de esperanza.


Unas auténticas crêpes bretonas deliciosas, un insuperable helado de caramel beurre salé. No se conoce el verdadero sabor del caramelo o de la mantequilla si no se ha probado el de Bretaña, con su inconfudible sabor salado, sabor a mar.

Amanecer con un capuccino de los que abren los ojos en el puerto medieval de Dahouët con sus casas de piedra, los pescadores desenmarañando sus redes, su sencillo faro apostado sobre las aguas turquesas, su olor a brea.


Après-midi en la playa de Lancieux. Marea baja y todo un paraíso de arena mojada y de finas capas de agua que se van acercando paulatinamente en cada vaivén de las olas. Alternar las palas de playa con el jugar en la orilla con las caracolillas y los cangrejos diminutos como los niños chicos. Llevar un libro y no abrirlo porque el mar, el horizonte o el rummy son más que suficientes.

Retour a la civilización suavizando el impacto con paradas en Saint Malo y Rennes. La capital de Bretagne se desvela pacífica y tranquila, lejos de Saint-Anne y la rue de la soif parece que sólo nosotros levantamos el alboroto sobre sus calles empedradas.






martes, 15 de julio de 2014

Un 14 de juillet




Un 14 de julio había que pasarlo en París, al menos una vez.

Tratando de sobrellevar el baño de multitudes en los Champs de Mars de la mejor manera posible, con la Orquestra Nacional de Francia amansando las masas.



Y disfrutar de los grandes temas de Berlioz, Wagner, Puccini o del gran Verdi y su declaración de amor, el pur ti riveggo mia dolce Aida, de Radamès al atardecer, bajo un cielo azul a los pies de la torre Eiffel.

Unas melodías capaces de hacer olvidar la fatiga y la muchedumbre sedienta de espectáculo aglutinada frente a la pantalla. 


Una cadencia envolvente de notas armoniosas elevadas hacia el ocaso...

Y para clôturer el concierto, la magnífica Obertura 1812 de Tchaikovsky prepara la escena para los fuegos desde la torre Eiffel, la cual, incandescente y vestida de patriotismo auna las luces y las estampidas de las explosiones al son de la música.



Y, por supuesto, la Marseillaise como colofón de los fuegos artificiales. 




sábado, 21 de junio de 2014

Israel & Palestine


Improvisado viaje de placer camuflado con trabajo.

Comenzando el periplo en Beersheva, una ciudad del sur de Israel donde tenía lugar el training de la empresa. Unas de las ciudades más antiguas del país que data de la época bíblica, aunque también una de las más modernizadas: apenas se distinguen los vestigios de su pasado. Cerca de ella se encuentra Tell Beerseba, uno de los tres tells bíblicos junto con Megido y Jasor.  Tell significa colina, y se utiliza para designar un yacimiento arqueológico en el Próximo Oriente.

Pese a estar advertidos de que en Beersheva no había "nada", no hay nada como buscar y encontrar. Y disfrutar de unas soirées multiculturales espóntaneas y variadas.
Y es que el grupo no podía ser más heterogéneo: español, francés, filipino, mexicano, indio, americano, ruso eran las nacionalidades que había reunido la empresa en Beersheva.

Y escaparnos para ver nochecer en las afueras de Beersheva, con el sol desgranando tonalidades de rojo entre sus colinas desérticas. Improvisar restaurantes, una partida de bolos, encontrarnos con una fiesta en una especie de jardín cubierto o un concierto al aire libre un martes por la noche.

Sin querer o queriéndolo, acabamos llenando la agenda. Pero si tengo que recomendar un sitio, que sea el restaurante-bar BarBaSaba. Por su inmensa terraza iluminada, sus sofás estilo lounge a lo largo de casa mesa, su buena música y sus cervezas caseras. Por su decoración lunática y uniforme de luces y colores con unas paredes recubiertas de velas, o de antiguas casettes de vídeo y audio que empezamos a olvidar haber visto alguna vez, o de cámaras de fotos, móviles y cualquier cachivache tecnológico como placas base y ventiladores.



Pasar de hotel a un albergue juvenil. De dormir en una cama matrimonial a una colchoneta en una tienda de campaña lejos de todo glamour y confort en la azotea de una especie de nave industrial en el Overstay de Tel Aviv.




Tel Aviv (en hebreo, "la colina de primavera") es puro modernismo, pero aquí en el barrio antiguo de "Jaffa" aún se conserva algo de magia. Sus estrechas callejuelas de piedra ascienden hasta el parque de HaPisga, que junto a un teatro posee una de las mejores vistas de la ciudad, y sobre todo de la costa. La mezquita de Al Bahr, también conocida como la "mezquita del mar", domina la ciudadela y se codea con la iglesia armenia de San Nicolás.


Recorrer en una bici sin frenos y destartalada y atravesar la ciudad por todo el paseo marítimo, bien acondicionado con un amplio carril bici, sin perder de vista el mar. Y degustar un menú típico en el Goldman frente a la playa y el sol coronando el horizonte.



La magia que le falta a la moderna Tel Aviv perdura todavía en Jerusalén, con sus callejuelas estrechas y sus muros colmados de historias.
Lo mejor, el atardecer desde el último piso del Hospicio Austríaco, un edificio emblemático situado en el corazón de Jerusalén, sobre la Vía Dolorosa y que data de la época de las cruzadas.
Desde su terraza, mezquita, iglesia y sinagoga comparten beatíficamente por igual la ciudad.




Atravesar de sur a norte ese archiconocido lago endorreico, el Mar Muerto, recorriendo con el coche los 80 km de esa magnífica depresión de agua salada estancada. Sin embargo, su rico contenido en potasio, bromuro, yeso, sal y otro productos químicos es también su perdición, pues para su extracción es necesario evaporar artificialmente el agua.

Sentir en nuestra propia piel por qué Masada fue una ciudad fortaleza inexpugnable. Durante la primera guerra judeo-romana, la ciudad fue asediada por las tropas del Imperio Romano, sin escapatoria posible y ante la derrota inminente, los habitantes de Masada se quitaron la vida. A partir de ese momento, fue utilizada como bastión de refuerzo de las tropas romanas en Judea, posteriormente abandonada, retomada como refugio de monjes bizantinos (un bosquejo de los mosaicos de los que fue su ermita se conserva todavía) y abandonada de nuevo durante la época de las cruzadas.

Acceder a su cima coronada de palacios y fortificaciones derruidas no es nada fácil. Un angosto sendero, el "camino de la serpiente", excavado en la roca, zigzaguea la ladera de la colina a lo largo de más de 5km, protegiendo Masada con su afilada pendiente de cualquier asalto. 

La alternativa a más de una hora de caminata bajo el sol implacable, el teleférico. La vista desde lo alto, desde lo que queda de los muros y torreones decrépitos de la antigua fortaleza no tiene parangón: el desierto de Judea y el Mar Muerto en toda su extensión, con las brumas de la evaporación de todos sus sulfatos difuminando el contorno de la vecina tierra jordana.



Continuar el recorrido con una parada turística obligatoria en la famosa Mineral Beach donde una zambullida se hacía imprescindible. Un baño salado contemplando las colinas de Jordania que bordean el Mar Muerto. Y si, la sensación de flote es increíble. Y si, la lucha consiste en estar de pie, más bien, estar lo más derecho posible. Y si, llévaos un libro, no ha habido nunca butaca más cómodamente etérea.


Sin olvidar el tradicional baño de barro a libre disposición en enormes toneles junto a la orilla. Si cubrirse de barro puede ser todo un juego, dicen que además estimula la circulación y renueva las células de la piel.

La sonrisa se tuerce en la parte norte del Mar Muerto, la franja de Cisjordania, también conocida como el West Bank, donde las alambradas y los escombros de viviendas resaltan la amargura y el sufrimiento de esa tierra.

Diez días de viaje y de paz aparente, esquivando un conflicto de más de sesenta años sin por ello dejar de escuchar los testimonios de ambas partes. Sentir que una gran mayoría solo ansía la paz, y nada más que la paz.

La víspera del retorno, habiendo retrasado el vuelo de vuelta a París al máximo con ese afán de descubrir, de experimentar y de romper con la rutina sin dejar de aprovechar cada oportunidad que ésta nos proporciona.

Después de un último anochecer frente al mar desde el paseo de Homat Hayam, picoteo de humus en el rooftop del albergue mientras el ocaso se lleva consigo las últimas luces del día. La brisa marina sacude los toldos y sofoca el calor de la jornada.
Los hippies trotamundos que me rodean se cuentan su vida de aventuras mientras comparten una cachimba. Yo desconecto de todo y me imagino uno de ellos por un momento, por unas horas.



Y es que siempre es bonito volver y disfrutar de la rutina.



domingo, 15 de junio de 2014

Un baiser, qu'est-ce ?


Unos versos cautivadores, un deseo inalcanzable, relegado a ocultarse tras las palabras.


"¿Qué es un beso?
Hablábamos de un beso
La palabra es dulce
En realidad un beso ¿qué expresa?
Un juramento cercano
Una promesa sellada
Un amor que se quiere confirmar
Un acento invisible sobre el verbo amar
Un secreto que confunde la boca con las orejas
Un instante infinito, un murmullo de abejas
Un sabor dulcísimo, una comunión
Una nueva forma de abrir el corazón
De circuncidar el borde de los labios
Hasta llegar al alma".


Un amor desgraciado, incompleto, donde alma y belleza se encuentran completamente separados. Donde el amor, por una vez, no es ciego, sino que se mueve con los ojos bien abiertos y el oído aguzado.

Un amor sentido en el que, de nuevo, la vista se convierte en el mayor engaño, pues eclipsa al verdadero portador de tanto sentimiento convertido en palabras, cartas, susurros y promesas, siempre enmascarando su rostro.

Una puesta en escena fuera de lo común en el teatro Odéon, donde cordura y locura se entremezclan en esa absurda idiosincrasia de la existencia humana intrínseca a todos nosotros.


Ah ! si loin des carquois, des torches et des flèches,
On se sauvait un peu vers des choses... plus fraîches !
Au lieu de boire goutte à goutte, en un mignon
Dé à coudre d'or fin, l'eau fade du Lignon,
Si l'on tentait de voir comment l'âme s'abreuve
En buvant largement à même le grand fleuve !


Cyrano de Bergerac, Edmond Rostand