Esto era un sueño, un primer trabajo y una nueva vida. Una crêpe de chocolate ante una sonrisa azul que escucha una melodía envolvente mientras se pierde románticamente por las calles y entre las páginas de cualquier libro...

jueves, 30 de octubre de 2014

Barro


Me llamo barro aunque Miguel me llame.

Barro es mi profesión y mi destino

que mancha con su lengua cuanto lame.


Soy un triste instrumento del camino.

Soy una lengua dulcemente infame

a los pies que idolatro desplegada.


Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

Coloco relicarios de mi especie
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.

Más mojado que el rostro de mi llanto,
cuando el vidrio lanar del hielo bala,
cuando el invierno tu ventana cierra
bajo a tus pies un gavilán de ala,
de ala manchada y corazón de tierra.
Bajo a tus pies un ramo derretido
de humilde miel pataleada y sola,
un despreciado corazón caído
en forma de alga y en figura de ola.

Barro en vano me invisto de amapola,
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándote a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.

Apenas si me pisas, si me pones
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadura
de arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y loca.

Su taciturna nata se arracima,
los sollozos agitan su arboleda
de lana cerebral bajo tu paso.
Y pasas, y se queda
incendiando su cera de invierno ante el ocaso,
mártir, alhaja y pasto de la rueda.

Harto de someterse a los puñales
circulantes del carro y la pezuña,
teme del barro un parto de animales
de corrosiva piel y vengativa uña.

Teme que el barro crezca en un momento,
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.

Teme que se levante huracanado
del blando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.

Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.

Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.

Miguel Hernández
30 de octubre 1910 - 28 marzo 1942

Miguel nos dice como lo único que hará transformar a esa persona y no ser únicamente barro, va ser el sentimiento de amar. Y en el poema vemos representado como símbolo del amor, “la huella”, que al pisar el barro, transformará a Miguel en alguien personificado. Finalmente, vemos que se nos muestra el sentimiento de tristeza del autor, por falta de amor. 

De barro somos y gracias a ese barro nos moldeamos, nos hacemos únicos.

Como Bar, y Ro, que siendo una sola, siendo Barro, son dos personitas singulares que cuando no se leen el pensamiento, se complementan.

Porque hay muchas formas de amor, como el amor y la pasión para perseguir, construir y crear sueños, amor hacia la palabra escrita, amor para hacer del mundo un lugar mejor, amor para luchar sin descanso por una imperecedera alegría.




sábado, 25 de octubre de 2014

Du dimanche



Dominguero. 

Domingueros.

Chouffeur du dimanche, dicen por aquí.

Me encanta como suena esa palabra, puro reflejo de una buena parte de la idiosincracia española, la cual, intrínseca como es a cada uno de nosotros, no nos ha costado importarla a París.

Cambiando el metro por la bici. El sol por la lluvia, las prisas por un andar perdido entre el 2ème, el 4ème y el 11ème.

Domingo puramente otoñal de comida y café. 

Sencillo y risueño. 
Donde la lluvia no es excusa para sacarnos de casa y juntarnos. Para cebarnos a gusto con un buen montagnard, reír y aunar las versiones de cada uno sobre la noche anterior.

A sunday smile :)





miércoles, 15 de octubre de 2014

Liberté excentrique


"A decir verdad, sea cual fuere el homenaje que se pretenda, o que se tribute incluso, a una superioridad mental supuesta o verdadera, la tendencia general de las cosas en el mundo es hacer de la mediocridad la potencia dominante entre los humanos. En la antigüedad, en la Edad Media, y, en grado menor, durante la larga transición del feudalismo a los tiempos presentes, el individuo representaba por sí mismo una potencia, y si poseía un gran talento o una posición social elevada, esta potencia llegaba a ser considerable. Hoy los individuos se hallan perdidos entre la muchedumbre. En política resulta casi una trivialidad decir que la opinión pública es la que gobierna al mundo. El único poder que merece este nombre es el de las masas, o el de los gobiernos, que se hacen órgano de las tendencias e instintos de las masas. Esto resulta tan verdadero para las relaciones morales y sociales de la vida privada como para las transacciones públicas. Esas opiniones que se acostumbra a llamar opinión pública no siempre constituyen la opinión de una misma clase de público. En América, está compuesta por toda la población blanca; en Inglaterra, lo está simplemente por la clase media. Pero siempre por una masa, es decir, una mediocridad colectiva. Y lo que constituye todavía una mayor novedad es que actualmente las masas no reciben sus opiniones de los dignatarios de la Iglesia o del Estado, ni de algún jefe notable, ni de ningún libro. Su opinión proviene de hombres que están más o menos a su altura, que, por medio de periódicos, se dirigen a ellas y hablan en su nombre acerca de la cuestión del momento.

No es que me queje de que esto suceda. Tampoco afirmo que haya algo mejor que sea compatible, como regla general, con el bajo nivel actual de la mente humana. Pero ello no impide que el gobierno de la mediocridad sea un gobierno mediocre. Nunca llegó el gobierno de una democracia, o el de una aristocracia numerosa, a elevarse por encima de la mediocridad, ni por sus actos políticos, ni por sus opiniones, cualidades, o tono mental que fomentase, excepto allí donde el soberano "Muchos" se dejó guiar (como siempre lo ha hecho en los tiempos mejores) por los consejos y la influencia de "Pocos" o de "Uno" mejor dotado y más instruido. La iniciación a todas las cosas prudentes y nobles viene y debe venir de los individuos, procediendo, generalmente al principio, de un individuo aislado. El honor y la gloria del hombre corriente consisten en poder seguir esta iniciativa, en tener el sentido de lo que es prudente y noble, y en dirigirse a ello con los ojos abiertos. Yo no recomiendo aquí esa clase de "culto del héroe", que aplaude a un hombre de genio poderoso porque tomó a la fuerza el gobierno del mundo, sometiéndole, aun a pesar suyo, a sus mandatos. A lo más que debiera aspirar un hombre así es a la libertad de mostrar el camino. El poder de forzar a los demás a seguirle, no sólo es incompatible con la libertad y el desenvolvimiento de todo lo demás, sino que corrompe al mismo hombre fuerte. Parece, sin embargo, que cuando las opiniones de masas compuestas únicamente de hombres de tipo medio llegan a ser dominantes, el contrapeso y el correctivo de sus tendencias habrá de ser la individualidad más y más acentuada de los pensadores más eminentes.

Es, sobre todo, en circunstancias semejantes, cuando los individuos de excepción, en vez de ser cohibidos, deberían ser instigados a obrar de modo diferente de la masa. Antiguamente esto no suponía ninguna ventaja, a no ser que obraran de modo diferente, y de modo mejor también. Ahora, el simple ejemplo de no conformidad, la simple negación a arrodillarse ante la costumbre, constituye en sí un servicio. Precisamente porque la tiranía de la opinión considera como un crimen toda excentricidad, es deseable que, para poder derribar esa tiranía, haya hombres que sean excéntricos. La excentricidad y la fuerza de carácter marchan a la par, pues la cantidad de excentricidad que una sociedad contiene está en proporción a su cantidad de genio, de vigor intelectual, y de coraje moral. El principal peligro actual estriba en el poco valor a ser excéntricos que muestran los hombres."


Sobre la libertad, John Stuart Mill


De todos es sabido que no es fácil, por no decir imposible, ser excéntrico en nuestra sociedad tan determinista y abocada sin remedio al métro-boulot-dodo con que algunos definen la tónica diaria parisina, la cual, al fin y al cabo, no es más que un paradigma estándar común a cualquiera gran ciudad.

Y no es el excentricismo quien está infravalorado, sino el ser humano y todas sus singulares cualidades inherentes a él.

Otra lectura y análisis cuya falta se hace palpable en la ausencia de pensamiento crítico que nos rodea. Aunque sólo sea por probar, pon un poco de excentricidad y humanismo en tu vida.

Pequeño homenaje a ese genio excéntrico, el gran filósofo humanista Stuart Mill.



domingo, 14 de septiembre de 2014

On n'est pas sérieux...



On n'est pas sérieux quand on a dix-sept ans. 
- Un beau soir, foin des bocks et de la limonade, 
Des cafés tapageurs aux lustres éclatants ! 
- On va sous les tilleuls verts de la promenade. 

Les tilleuls sentent bon dans les bons soirs de juin ! 
L'air est parfois si doux, qu'on ferme la paupière ; 
Le vent chargé de bruits - la ville n'est pas loin - 
A des parfums de vigne et des parfums de bière... 

II 

- Voilà qu'on aperçoit un tout petit chiffon 
D'azur sombre, encadré d'une petite branche, 
Piqué d'une mauvaise étoile, qui se fond 
Avec de doux frissons, petite et toute blanche... 

Nuit de juin ! Dix-sept ans ! - On se laisse griser. 
La sève est du champagne et vous monte à la tête... 
On divague ; on se sent aux lèvres un baiser 
Qui palpite là, comme une petite bête... 

III 

Le coeur fou Robinsonne à travers les romans, 
Lorsque, dans la clarté d'un pâle réverbère, 
Passe une demoiselle aux petits airs charmants, 
Sous l'ombre du faux col effrayant de son père... 

Et, comme elle vous trouve immensément naïf, 
Tout en faisant trotter ses petites bottines, 
Elle se tourne, alerte et d'un mouvement vif... 
- Sur vos lèvres alors meurent les cavatines... 

IV 

Vous êtes amoureux. Loué jusqu'au mois d'août. 
Vous êtes amoureux. - Vos sonnets La font rire. 
Tous vos amis s'en vont, vous êtes mauvais goût. 
- Puis l'adorée, un soir, a daigné vous écrire... ! 

- Ce soir là,... - vous rentrez aux cafés éclatants, 
Vous demandez des bocks ou de la limonade... 
- On n'est pas sérieux, quand on a dix-sept ans 
Et qu'on a des tilleuls verts sur la promenade. 

29 septembre 1870


On n'est pas sérieux non plus, des fois, quand on a vingt-huit ans...


sábado, 30 de agosto de 2014

Plan bar (I)



Para aquellos que pensaban conocer bien París y todas sus estaciones y líneas de metro, aqui viene un nuevo reto:


Si tengo que trazar un intinerario, que sea este, el que comprende mi esquina favorita de París: comer en la Recyclerie, degustar una cerveza nueva en el Supercoin, tomar un café en el Café A, y empezar en apéro en Chez Jeanette y el Comptoir Générale.

Desde ahí la ruta se prolonga hacia el UFO y la Fine Mousse, donde degustar otra cerveza nueva con alguna plancha. Continuar en el Tiki Lounge y acercarnos hasta el Bar Ourcq para ver anochecer en el canal, echar una partida de petanca y picar algo. Y, ya de noche, Pont Ephemère y acabar la soirée en el Glazart.



Dicho lo dicho, y como dijo un celta hace ya algún tiempo, nos vemos en... los bares!



sábado, 23 de agosto de 2014

L'amour dans le temps du choléra



"Transcurrían en silencio como dos viejos esposos escaldados por la vida, más allá de las trampas de la pasión, de las burlas brutales de las ilusiones y los desengaños: más allá del amor.
Pues habian vivido juntos lo bastante para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte.
(...)
Y ante su dominio invencible, su amor impávido, lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites."

G. García Márquez, "El amor en los tiempos del cólera"

Un amor del alma de la cintura para arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo, un amor tan intenso como insensato. Un amor que desafiaba clases sociales y convencionalismos abstractos. Un amor de matrimonio y de amante noviazgo. Un triángulo amoroso ambientado en la Cartagena de Indias de principios del s.XX basado en hechos reales, en los testimonios del padre y de la madre del propio autor.

Un amor que, sin ser del todo realista, está impregnado de su realismo m
ágico. Un amor pasional y humano.
"Se puede estar enamorado de varias personas a la vez, y todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna".


Un amor insistente hasta el final que supo ser recompensado.
Y al fin se hicieron trizas los corazones con un amor de principiantes feroces.

Ese amor por el que merece luchar cada día.
"El problema del matrimonio es q se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay q reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno."

Un amor escondido, ese que buscamos hasta la extenuación sin darnos cuenta a veces de que siempre lo hemos tenido.
"Es increíble como se puede ser tan feliz durante tantos años, en medio de tantas peloteras, de tantas vainas, carajo, sin saber en realidad si eso es amor o no."

Una prosa ágil y de desbocada ternura, desgranando historias y amores sin fin con humor y nostalgia. Un corazón cómplice, de cuya memoria se dice que "elimina los malos recuerdos para magnificar los buenos, y gracias a ese artificio logramos sobrevellevar el pasado".

Y como dej
ó escrito en su libro por el padre de Florentino Ariza en uno de sus cuadernos, un pasado 17 de abril de este mismo año nos dejó también su autor con un solo dolor, o quizás no... 
Ahora no puedo esperar más que su fortuna se haya confabulado con su parka.

"Lo que más me duele de morir, es que no sea de amor."




La Bretagne (II) - Finistère



Paris - Quimper, y de ahí en adelante el velero/vélo/moto o, simplemente, un coche, se hace imprescindible.

Quimper, o la capital del departamento de Finistère, en Bretagne. De nuevo Bretagne.

Tan cerca y tan lejos de casa al mismo tiempo.

La uniformidad de las casas bretonas (misma estructura de muros blancos adornados de piedra, tejado de pizarra y ventanas de postigos de colores, de preferencia azul); delata el desorden gallego donde predominan la teja roja y, sobre todo, donde ninguna ley ordena un dress-code que incluye hasta recomendaciones el tipo de inclinación del tejado de pizarra.



Abandonar la comodidad de la vista del horizonte desde nuestra acogedora casa de Audierne para ir a visitar le bout du monde, la Pointe du Raz.

Y submergernos, desde lo alto de sus acantilados, en una radiante y salvaje belleza, donde las gaviotas, el viento y las olas son sus dueños inquebrantables.

Haciendo honor a su nombre, « in finibus terræ », la pointe de Raz señala el fin de las tierras galas y se abre al inconmensurable horizonte del Atlántico.


Y si, en el fondo París no tiene nada que envidiar a ese inmenso ventanal de mar abierto.